
Fuerza Pública
El bienestar, la moral y la capacidad operativa de quienes visten el uniforme son la columna vertebral de la Defensa Nacional. La bonificación mensual, el salario de los grados con mayor riesgo en operaciones y la partida de alimentación alcanzaron los niveles más altos de la historia reciente, mientras el pie de fuerza volvió a crecer después de años de caída. A esto se suma la apuesta de modernización más ambiciosa en décadas: $45,6 billones destinados a nuevas capacidades aéreas, navales, terrestres y de inteligencia, incluida la llegada de aviones de combate de última generación. El resultado se refleja también en la confianza: la Fuerza Pública registra hoy sus niveles de favorabilidad más altos en diez años.

Bonificación mensual de quien presta el servicio militar y policial: un salario mínimo completo
a 19 jul 2024
Crecimiento del pie de fuerza
a 1 jul 2025
Jóvenes formados sin pagar matrícula en escuelas militares y policiales
1 mar 2026 – 30 jun 2026
Soldados profesionales incorporados
1 mar 2025 – 30 jun 2026
En 2022, un joven que prestaba el servicio militar o policial recibía trescientos mil pesos al mes. Con eso se le pedía que dejara su casa, se entrenara para el combate y, si hacía falta, muriera por el país. En 2026 recibe 1.750.900 pesos: un salario mínimo completo, el 100% del mínimo legal, cuando entre 2002 y 2017 esa bonificación estuvo congelada en el 15%. El aumento no cambió solo la vida de más de cien mil familias que hoy reciben ese giro cada mes. Cambió quién quiere servir: donde antes había que salir a buscar quién prestara el servicio, hoy hay tres candidatos por cada cupo de soldado profesional.

Cuatro documentos CONPES sostienen la inversión en capacidades más alta que ha visto el sector defensa: diecisiete aeronaves de superioridad aérea, cuarenta y siete aeronaves adicionales de transporte y helicópteros, noventa y cuatro unidades navales y fluviales, ciento ochenta y ocho vehículos tácticos blindados, 119.609 armas y 752 sistemas aéreos no tripulados. Ninguna de esas líneas la escogió el Ministerio. Las definieron las cuatro Fuerzas, una por una, en comités técnicos donde todo el equipo estructurador se sometió a pruebas de poligrafía y donde recibir un regalo de un oferente estaba expresamente prohibido.

Durante décadas, entrar a una escuela de formación militar o policial costaba dinero que muchas familias colombianas simplemente no tenían. Servir al país era, en la práctica, un privilegio con precio de entrada. El Decreto 1907 de 2023 eliminó esa barrera. Entre marzo de 2025 y junio de 2026, 19.466 jóvenes se formaron sin pagar un peso de matrícula, con una inversión de 70.202 millones de pesos. La formación militar y policial dejó de ser un privilegio y empezó a ser lo que siempre debió ser: una oportunidad.

Es la afirmación que más circula sobre la seguridad en Colombia, y la serie oficial la contradice sin matices. En 2022 había 375.033 uniformados; en 2026 hay 415.007. Son cerca de cuarenta mil personas más, un crecimiento del 10,6%, después de ocho años consecutivos de caída: menos 4,3% entre 2014 y 2018, y menos 11% entre 2018 y 2022. No es una interpretación. Es una serie publicada y verificable año por año.

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