Pedro Sánchez Suárez, de civil, sonríe frente a una fila de mujeres soldado del Ejército en formación, al aire libre bajo un cielo nublado.
Fuerza PúblicaEducación2 jul 2026

19.466 jóvenes se formaron sin pagar matrícula

Hasta 2023, entrar a una escuela de formación militar o policial costaba dinero. El Decreto 1907 eliminó esa barrera y convirtió la formación en una oportunidad, no en un privilegio.

Había una contradicción en el centro del sistema colombiano de formación militar y policial, y duró décadas: para poder servir al país había que pagarle al país. Entrar a una escuela de formación tenía un costo de matrícula que muchas familias simplemente no podían asumir. En la práctica, eso significaba que la carrera de las armas quedaba reservada a quienes podían costearla, y que la vocación de servicio de miles de jóvenes se estrellaba contra un problema de caja.

El Decreto 1907 de 2023 eliminó esa barrera.

El resultado, en cifras

Entre marzo de 2025 y el 30 de junio de 2026, 19.466 jóvenes se formaron sin pagar un peso de matrícula en escuelas de formación militar y policial. La inversión pública destinada a ello fue de $70.202.019.796.

Es la política de este eje con la relación más directa entre decisión y efecto: se eliminó un cobro, y casi veinte mil personas que antes no podían entrar, entraron.

Por qué esta política y no otra

El propio Ministro ha contado que su familia tuvo que hacer un esfuerzo enorme para costear su ingreso a la Fuerza Aérea, y que de cinco hermanos, cuatro pasaron por las Fuerzas Militares —uno de ellos perdió la vida defendiendo a los colombianos—. Ha relatado también que, mientras cursaba una maestría en estudios estratégicos en Estados Unidos junto a más de doscientas cincuenta personas de cuarenta países, explicar que en Colombia había que pagar para estudiar en una escuela de formación militar producía incredulidad.

El efecto en cadena

La gratuidad no operó sola. Combinada con la bonificación equivalente a un salario mínimo y con el aumento de la partida de alimentación, produjo el cambio más medible de la incorporación en años: la relación de selección pasó de un candidato por cupo a tres, y el pie de fuerza volvió a crecer después de ocho años de caída.

Nadie decide dónde nace, pero sí qué hacer con su vida

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