Pedro Sánchez Suárez, de civil, posa sentado en el centro de un gran grupo de soldados en uniforme de campaña, la mayoría con el pulgar arriba, en una foto grupal al aire libre sobre césped.
Fuerza PúblicaSalario15 jul 2026

De $300.000 pesos a un salario mínimo completo: la bonificación que cambió quién quiere servir a la patria

En 2022, el país le pedía a un joven de dieciocho años que arriesgara la vida por 300.000 pesos al mes. En 2026 recibe 1.750.900: el 100% del salario mínimo. El efecto no fue solo económico.

Quintuplicamos la bonificación de soldados y auxiliares de policia, hoy reciben $1.750.905

Imagine que el país le pregunta a un joven de dieciocho años si está dispuesto a defenderlo, incluso a costa de su vida. Y que, cuando el joven dice que sí, le ofrece trescientos mil pesos al mes. Eso era lo que ocurría en Colombia en 2022.

En 2026, ese mismo joven recibe 1.750.900 pesos: un salario mínimo mensual legal vigente completo.

Quince años congelada en el 15%

La magnitud del cambio se entiende mirando hacia atrás. Entre 2002 y 2017, la bonificación mensual de quien prestaba el servicio militar y policial se mantuvo congelada en el 15% del salario mínimo, oscilando entre 47.700 y 108.600 pesos según el año. Entre 2018 y 2023 subió al 30%, donde volvió a estancarse. El movimiento real empieza después: 50% en 2024, con 650.000 pesos; 70% en 2025, con 996.400; y 100% en 2026, con 1.750.900.

Es decir: en cuatro años la bonificación pasó de menos de un tercio del mínimo a la totalidad del mínimo. El impacto presupuestal de esa decisión, solo en 2026, es de 800.000 millones de pesos.

Evolución de la bonificación mensual de soldados y auxiliares de policía, en miles de pesos, y su equivalencia como porcentaje del salario mínimo, 2002–2026.

Lo que ese giro significa en una casa

La cifra alcanza a más de cien mil familias, que son las de quienes prestan el servicio militar y policial. Y ahí es donde el dato deja de ser presupuestal. Con trescientos mil pesos, un soldado apenas cubría lo suyo. Con un salario mínimo, no solo cubre lo suyo: envía dinero a su casa y ahorra. En las unidades es común escuchar a soldados contar que giran parte de su bonificación a sus padres para el mercado o para insumos de trabajo.

Los efectos que nadie presupuestó

Tres consecuencias no estaban en la hoja de cálculo y hoy son visibles.
La primera es disciplinaria. Cuando la tropa carecía de elementos básicos: jabón, artículos de aseo, lo mínimo; aparecían problemas de convivencia por cosas elementales. Al resolverse la carencia, las faltas de disciplina cayeron de forma drástica.

La segunda es de selección. Antes había que salir a buscar quién prestara el servicio militar; era, en la práctica, una obligación difícil de llenar. Hoy hay tres candidatos por cada cupo de soldado profesional, lo que permite seleccionar en vez de aceptar a quien aparezca.

La tercera es de retención. Cada vez más personal que presta el servicio pide extenderlo. Eso significa que el Estado conserva talento ya entrenado y se ahorra los costos de una nueva incorporación y de un nuevo ciclo de formación. Un soldado que se queda es, además de un soldado más experimentado.

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