Reunión en la Oficina Oval de la Casa Blanca entre delegaciones de Colombia y Estados Unidos, sentados en sofás alrededor de una mesa con una maqueta de avión presidencial, con retratos históricos en las paredes al fondo.
Seguridad y DemocraciaCooperación internacional9 ago 2026

Un lugar en la mesa

El 3 de febrero de 2026, el ministro de Defensa Pedro Sánchez Suárez acompañó al presidente Gustavo Petro a la Oficina Oval. Cinco días después, uno de los críticos más duros del gobierno colombiano en Washington habló de él en otros términos.

La delegación colombiana entró a la Casa Blanca la tarde del martes 3 de febrero de 2026. Además del presidente Gustavo Petro, la integraban la canciller Rosa Villavicencio, el embajador en Estados Unidos Daniel García-Peña y el ministro de Defensa Nacional, Pedro Sánchez Suárez. Del lado estadounidense esperaban el presidente Donald Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador republicano Bernie Moreno.

El encuentro se desarrolló a puerta cerrada y se extendió cerca de dos horas. No hubo prensa en la sala. Lo que se dijo adentro no es materia de este texto: nadie que no estuviera allí puede dar cuenta de ello, y este sitio no lo va a intentar.

Lo que sí está documentado es quién fue, en qué momento y qué pasó después.

El momento

La reunión llegaba tras el periodo más tenso de la relación bilateral en décadas. Colombia y Estados Unidos han sido socios en seguridad durante más de veinte años, con una cooperación construida sobre inteligencia compartida, interdicción marítima y formación conjunta. Ese andamiaje había quedado sometido a una presión inédita, con la descertificación de septiembre de 2025 como punto más visible.

En una mesa así, el ministro de Defensa no va a improvisar. Va con la carpeta de resultados de la Fuerza Pública: interdicción, laboratorios desmantelados, extradiciones, el comportamiento de los cultivos. Es el tipo de material que sostiene una conversación cuando la confianza política está averiada.

Lo que se dijo después

El senador Bernie Moreno, nacido en Bogotá y uno de los legisladores estadounidenses más severos con el gobierno del expresidente Petro, estuvo en la sala por invitación directa de Trump.

Cinco días más tarde, el 8 de febrero, Moreno pasó por «Vélez por la Mañana» a evaluar lo que había visto. Su balance del gobierno colombiano fue duro. Sobre el ministro de Defensa, no.

Al describir a la delegación colombiana, Moreno se detuvo en Sánchez. Dijo que estuvo completamente formal y muy serio, y que esa actitud transmitió confianza al presidente. Añadió algo menos habitual en un legislador que ha hecho carrera criticando a ese gobierno: que a él mismo le causó impresión.

Es un comentario sobre porte y oficio, no sobre política. Y llegó de quien no tenía ningún incentivo para hacerlo.

Lo que reconoció

Lo que Moreno destacó no fue una posición política ni una afinidad. Fueron tres cosas: seriedad, trabajo y consistencia. Es el vocabulario con el que se describe a un interlocutor técnico, alguien de quien se espera que los números que presenta resistan la verificación y que lo que compromete se cumpla.

Para un ministro de Defensa, esa es la moneda de cambio. Las relaciones entre Estados atraviesan tensiones, elecciones y cambios de gobierno. Las relaciones de trabajo entre instituciones de seguridad, las que sostienen una operación conjunta a las tres de la mañana en el Pacífico, dependen de que quien está del otro lado sea previsible y diga la verdad.

El general (R) Pedro Sánchez Suárez sirvió 35 años en la Fuerza Aeroespacial Colombiana y acumuló 6.700 horas de vuelo antes de asumir como ministro el 3 de marzo de 2025. Llegó a esa oficina desde el oficio, no desde la política. En la Casa Blanca, en la reunión más difícil de la relación bilateral en años, eso fue lo que se vio.

00:06:37 Presencia de Pedro Sánchez: El impacto de la elegancia y estatura del Canciller en la reunión.
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