
El mapa de la violencia no es uniforme: diez departamentos redujeron el homicidio
Putumayo, Guainía y Córdoba lideran la lista de los departamentos que más redujeron su tasa de homicidio entre 2021 y 2025, con estrategias territoriales que van más allá de lo militar.
Mientras la tasa nacional de homicidios se mantuvo relativamente estable, el comportamiento por departamento cuenta una historia distinta. Comparado 2021 contra 2025, las mayores caídas se registraron en Putumayo (-59 %), Guainía (-58,5 %), Córdoba (-50 %), Nariño (-49 %), Arauca (-37 %), Amazonas (-37 %) y Chocó (-35 %). En las capitales, el caso más notable es el de la ciudad de Arauca, con una caída del 77 %, seguida de Puerto Inírida (-41 %), Montería (-39 %) y Leticia (-38 %).
El caso de Guainía es el más contundente en continuidad: el departamento llegó a contabilizar 234 días consecutivos sin un solo homicidio. Son resultados que muestran que la reducción de la violencia es posible cuando la presión territorial se sostiene en el tiempo.
A nivel nacional, 429 municipios no registraron un solo homicidio en 2026, y 718 se ubicaron por debajo de la tasa nacional, frente a 385 que estuvieron por encima. El 78 % de los homicidios se cometió con arma de fuego.
Esa presión territorial, en nuestra estrategia, no se limita a la acción militar. La combinamos en una proporción de 70 % de acción unificada del Estado (inversión social, presencia institucional, sustitución de economías ilegales) con un 30 % de acción efectiva de la Fuerza Pública. De ahí nacen apuestas territoriales como el Pacto por el Cauca, el Pacto por el Catatumbo y el Pacto por Nariño, que buscan sostener en el tiempo los resultados que la presión militar por sí sola no puede garantizar.
El reto sigue siendo extender ese mismo resultado a las zonas del país donde persiste el conflicto armado con mayor intensidad. Reconocemos que el Catatumbo, en particular, sigue siendo una de las regiones más golpeadas: el desplazamiento de más de 30.000 personas, el confinamiento de otras 60.000 y el asesinato de más de 200 campesinos a manos de un cartel del narcotráfico son una deuda pendiente que no se puede minimizar frente a los avances en otras zonas del país.


