
La extorsión no se mueve igual en todo el país: el mapa de las mayores caídas y aumentos
Mientras Amazonas y Guainía redujeron la extorsión en más de 40 %, departamentos como Atlántico y Chocó la vieron dispararse: evidencia de un delito que se desplaza, no que desaparece.
El panorama nacional de extorsión esconde dinámicas muy distintas según el departamento. Frente al gobierno anterior, las diez mayores reducciones se registraron en Amazonas (-68,8 %), Guainía (-41,9 %), Córdoba (-37,2 %), San Andrés (-34,5 %), Arauca (-26,9 %), Putumayo (-19,4 %), Boyacá (-6,0 %) y Nariño (-3,2 %); Caldas (+8,0 %) y Valle del Cauca (+13,2 %) cierran esa lista con los incrementos más bajos del país.
En el otro extremo, algunos departamentos muestran incrementos considerables: Atlántico (+532,8 %), Chocó (+120,2 %), Cesar (+101,6 %), Magdalena (+96,5 %), Bolívar (+89,8 %), Huila (+82,4 %), Norte de Santander (+73,5 %), Santander (+73,4 %), Sucre (+70,0 %) y Quindío (+68,1 %) encabezan la lista de mayores aumentos.
Lo interpretamos como evidencia de que la extorsión se está reconfigurando territorialmente: cuando se cierra el negocio en una zona, los grupos criminales buscan trasladarlo a otra. Es un fenómeno que se ve reforzado por el componente cada vez más digital del delito: extorsiones que se originan desde cárceles y que no dependen de la presencia física de una estructura criminal en el territorio de la víctima.
Esa dinámica es, precisamente, la razón por la que insistimos en que la lucha contra la extorsión no puede depender de una sola estrategia nacional:
exige seguimiento permanente, departamento por departamento, y una articulación constante entre la Policía Nacional, el Ministerio del Interior y otras entidades del Estado para atacar tanto la extorsión tradicional como su variante digital.


